Crisis divergentes.
Para entender esta crisis, solo hay que volver al origen, “American First”.
Sí, a EE.UU. solo le interesa lo que le afecta como país, y ha decidido eliminar los puentes que le unían a sus antiguos aliados, con tal de aprovechar la coyuntura actual en su propio beneficio. Detrás de esta frase, que indudablemente suena muy dura, están las acciones protagonizadas por el gobierno de Trump desde su toma de posesión en su segunda legislatura.
Veamos que significa crisis divergente.
EE.UU. ha conseguido una independencia total en energía. Tiene suficiente petróleo (por supuesto debemos contar con las exportaciones de Canadá y Venezuela, como si fueran producción interna, porque la primera no puede vender fuera por la limitación de su salida al mar y la segunda está “controlada”, tras la intervención), gas y carbón para no necesitar nada de ningún país del mundo.
Pero tiene un problema con los precios y los mercados (esa es su propia crisis). Puede que no necesite importar petróleo del Golfo Pérsico, pero la subida de precios es global, así que ha decidido que los precios del petróleo no pueden subir demasiado, manejando los hilos de la formación de precios en los mercados de futuros de papel, mediante acciones directas e indirectas.
Las continuas declaraciones en momento determinados tienen como objetivo, frenar las subidas de precios. Todos sabemos por teoría económica que si se suprime el precio de un bien limitado, se termina generando un episodio de escasez, al eliminar la reducción de la demanda por el control de los precios. Pero la escasez no es algo que preocupe a USA.
En cambio, en el resto del mundo, principalmente el sudeste asiático, el precio quizás no importe tanto como la futura escasez de petróleo y gas, si el conflicto del golfo continúa durante meses.
Es claramente una crisis divergente. USA quiere evitar a toda costa una crisis de los mercados financieros y en el resto del mundoi, el problema es una crisis de suministro.
Trump no pudo iniciar este movimiento en su primer mandato, porque el shale oil estaba comenzando a crecer y por lo tanto, seguía dependiendo de la importación de petróleo del exterior. Pero como todo el mundo ha notado, nada más comenzar su segundo mandato, Trump se ha quitado la careta y ha tomado una serie de decisiones sorprendentes, presionando con los aranceles a todo el mundo, empezando por sus aliados, seguido de manifestaciones de toma de control sobre Groenlandia, ataque a Venezuela y guerra abierta sin cuartel con Irán. EE.UU. tenía una ventana de oprotunidad antes de que el shale oil empezara a decrecer (y volviera a necesitar importar grandes cantidades de petróleo) y lo está aprovechando.
Hay que comprender que Trump no necesita petróleo de Oriente Medio, mientras el resto del mundo si. Por lo tanto, a medida que pase el tiempo, la necesidad será mayor y la ventaja de USA crecerá para mayor desesperación de todos sus rivales. Si conquista Irán, controlará todo el petróleo de Oriente Medio y podrá negociar un intercambio de aquellos productos de los que es deficitario, como los elementos de tierras raras. Pero si no le sale bien y las infraestructuras energéticas se ven destruidas, seguirá siendo el rey en el país de los ciegos, gracias a su independencia. Es un juego de ganar-ganar, donde lo único que le importa es mantener los mercados estables (para evitar su propia crisis), con su manipulación en los mercados de futuros.
Esta estrategia coloca al resto del mundo ante una crisis nunca vista.
La gravedad de la crisis está pasando desapercibida por la gran mayoría de la población, que no ve muchos problemas porque los mercados no caen como en otras crisis. Pero las manifestaciones de algunas instituciones no dejan lugar a dudas de la magnitud de la catástrofe.
“El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido este lunes que la situación es “muy grave” y supera a las crisis energéticas de la década de 1970 y a la de 2022 tras la invasión de Ucrania todas juntas, en un contexto marcado por el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a centrales energéticas en Oriente Medio. Es el segundo aviso de alcance de Birol en pocos días, ya que el viernes señaló que se trata de “la crisis energética más grave de todos los tiempos” y calculó que puede durar “seis meses o más”.
Durante una intervención en el Club Nacional de Prensa de Australia, en Camberra, Birol ha señalado que la actual crisis equivale a “dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos”, en referencia a las crisis energéticas de 1973 y 1979 provocadas por los embargos y recortes de producción de crudo en Oriente Medio y a la más reciente con el suministro ruso, lo que representa una “amenaza mayor” para la economía global.”
¿Lo han leído bien?
Ahora hay que asimilarlo.
Las dos crisis del petróleo de 1973 y 1979 sumieron a Occidente en una tremenda crisis, donde la inflación y los tipos de interés alcanzaron un 15%. Semejante nivel supondría hoy la quiebra completa del sistema financiero, porque entonces la deuda era muy baja y ahora es demasiado alta. Y la crisis energética de 2022, todos la tenemos reciente. Pues bien, IEA (que no es sospechosa de alarmante) dice que la crisis actual equivale a la suma de las tres crisis, algo inimaginable con el contexto actual de deuda excesiva.
Sí, estamos en vías de sufrir un colapso completo y los causantes (esta vez es una crisis buscada, no encontrada) siguen al timón, hasta el desenlace, sea el que sea.
Estoy seguro que USA no saldrá bien librada de esta crisis , pero parece que se conforma con ser el menos afectado y poder imponer sus condiciones al resto del mundo. Hegemonía mundial restaurada y dominio del dólar por otros 100 años, aparte de conseguir todo cuanto quiera en materia de intercambios comerciales.
No se dejen engañar por las continuas manifestaciones de Trump, esta crisis no acabará pronto. Y la tendencia sugiere que es como si nos dirigiéramos a toda velocidad hacia un acantilado.
Por último, creo que con la explicación de este artículo se entiende mucho mejor la desconexión entre los mercados financieros y la crisis de suministro, que comentaba el otro día.
Solo una opinión.


Incluso si terminara mañana la guerra, ya tenemos un grave problema.
https://elperiodicodelaenergia.com/la-aie-tilda-de-muy-grave-la-crisis-energetica-actual-y-asegura-que-ningun-pais-sera-inmune-a-sus-efectos/
Con relación a los daños causados en instalaciones ubicadas en Oriente Próximo, Birol ha señalado que, al menos, 40 infraestructuras energéticas de la región se han visto "gravemente" o "muy gravemente" dañadas en nueve países, a partir de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero y las represalias adoptadas en la región por el país asiático contra territorio israelí e intereses estadounidenses en la zona.
Actualización.
https://www.argusmedia.com/en/news-and-insights/latest-market-news/2805033-hormuz-transits-remain-95pc-down-clarksons?utm_source=google&utm_medium=ppc&utm_campaign=glo-argus-commodities-09-2023&utm_content=glo-argus-commodities-09-2023-google-ad&utm_term=argus
Según ha informado hoy la empresa de corretaje marítimo Clarksons, el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz sigue siendo un 95% inferior al de antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero.
Según informó hoy la división de investigación de Clarksons, los tránsitos por esta vía marítima estratégica se han mantenido en tan solo cuatro diarios durante la semana que finalizó el 23 de marzo, en comparación con los aproximadamente 125 diarios previos al conflicto. Solo 10 petroleros, con un total de 12 millones de barriles, han salido del Golfo Pérsico a través del estrecho durante la última semana, frente a los 250 buques que transportan alrededor de 300 millones de barriles habitualmente. Entre los buques en tránsito se encuentra un número reducido de grandes buques de transporte de GLP: dos se registraron el 22 de marzo y otros dos —ambos vinculados a la India— que pasaron por el estrecho el 23 de marzo. Este flujo representa un 80 % menos que los niveles normales previos a la amenaza iraní de atacar cualquier buque que utilizara la vía marítima.
Según Clarksons, actualmente hay alrededor de 1.100 buques en el Golfo Pérsico, sin incluir los buques mercantes locales. Este total incluye unos 300 petroleros, que representan el 6% del tonelaje mundial de crudo y el 4% del tonelaje total de buques cisterna para productos refinados, el 4% de los grandes buques gaseros y el 1% del tonelaje de portacontenedores y graneleros.
Antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo pasaba por el estrecho de Ormuz, incluyendo el 37% del crudo transportado por vía marítima y el 19% del comercio de productos derivados del petróleo también por vía marítima. Según Clarksons, el 19% del comercio mundial de GNL también pasaba por el estrecho, junto con el 28% del volumen mundial de GLP, el 13% de los productos petroquímicos transportados por vía marítima, el 4% de la carga a granel seca y el 3% del volumen del comercio de contenedores.
Según Clarksons, las exportaciones de crudo desde el puerto saudí de Yanbu, en el Mar Rojo, rondan actualmente los 4 millones de barriles diarios, frente al millón de barriles diarios anterior a la guerra, y hay unos 40 superpetroleros (VLCC) esperando allí o en ruta.
Por Gavin Attridge