La desconexión.
Se abre ante nosotros un escenario desagradable, pero controlado.
Mientras el mercado del petróleo sigue sufriendo una parada cardio-respiratoria por la continuidad del cierre efectivo del estrecho de Ormuz, los mercados de papel siguen al alza. Las bolsas presentan subidas día sí y día también, mientras el precio del petróleo se ha estancado en torno a los 100$.
Los días van pasando y el petróleo en tránsito que partió antes del 28 de Febrero de 2026 se está terminando de descargar en cada puerto de destino. Una vez pase esta fase, a la que le quedan muy pocos días para ser completa, no habrá reposición de nuevas descargas en buques procedentes de Oriente Medio, porque el estrecho está cortado al 95-97%.
En ese preciso momento, el suministro dependerá de las reservas estratégicas que aún no se han extendido, de los stocks de las refinerías y de las reservas comerciales, sobre todo en los países más afectados por el cierre.
Es una situación dramática, porque sin saber cuando se va a reabrir el estrecho, las autoridades van a comenzar con los racionamientos inmediatamente, para evitar un desabastecimiento futuro.
Y todo esto no se está reflejando en una prima en el precio del petróleo, porque …
Las noticias nos informan que los mercados esperan una pronta resolución del conflicto y por eso no suben los precios del petróleo. Es probablemente incierto, porque lo que está ocurriendo es que el precio del petróleo está controlado por los mercados de futuros de papel, siguiendo las instrucciones de USA. Bessent ya mencionó que iban a estudiar si merecía la pena utilizar los mercados de futuros de petróleo para evitar las subidas de precios (eufemismo de su ejecución directa).
Así, en las próximas semanas, veremos unos precios del petróleo controlados en la zona de 100$ el barril, mientras se suceden los racionamientos. Para ver como se controlan los precios tenemos una referencia reciente. En 2022, los precios del petróleo subieron hasta los 130$ el barril, porque las sanciones a Rusia podían eliminar del mercado unos 3 millones de b/d según los cálculos de la IEA (luego no sucedió nada, pero esa es otra historia). Así, ahora tenemos un déficit de al menos 16 millones de b/d real y a pesar de ello, el precio del barril no puede superar los 100$. Que suceda esto de forma natural es bastante improbable.
Lo mismo ocurre con las bolsas. Una situación de crisis petrolera como la que vivimos ahora mismo, con déficit de petróleo, derivados, fertilizantes, helio y aluminio, debería causar enormes pérdidas a las bolsas , descontando inflación, tipos más altos, hundimiento del consumo y crisis en la financiación de la deuda (los bancos son reacios a prestar cuando existe incertidumbre en el movimiento de los tipos y se generan crisis económicas). Pero vemos las bolsas muy cerca de máximos históricos, ignorando todo el entorno.
La desconexión entre los mercados de papel y el mercado físico es evidente. Hay dos economías, la real donde la escasez de petróleo, derivados y otras materias impacta en los consumidores y la economía Matrix, donde los precios de papel reflejan una realidad alternativa y maravillosa.
¿Cuánto puede aguantar esta desconexión? …
Pues mucho tiempo, si somos realistas.
La justificación de las subidas de precios del petróleo por ejemplo, es para reducir la demanda. Si no hay subidas de precios , la demanda no disminuye y al estar la oferta limitada físicamente, se genera una escasez inevitable. Pero si no se reduce la demanda mediante subidas de precios, el balance oferta-demanda debe ejecutarse de otra forma. Y la solución son los racionamientos …
Pueden poner muchas excusas, pero es una solución “fantástica”.
Y lo peor es el tipo de economía al que nos dirigimos.
Lo llamo decrecimiento Matrix.
Todos sabemos que el PIB se contabiliza sumando todas las transacciones de bienes y servicios. Para computar esa cifra no importa la procedencia , sino el importe. Por ejemplo, podemos tener un incremento del 10% en redes sociales , una caída del 2% en producción industrial, otro descenso del 2% en producción minera y a pesar de ello, el PIB total llegar a una subida promedio del 3% (simplificando mucho).
O cambiar los parámetros del cálculo de la inflación, sobreponderando el alquiler de yates de lujo e infraponderando la cesta de la compra, para obtener una inflación más baja. Esa inflación sería legal pero no sería real para el ciudadano medio. Por cierto, ¿han oído hablar de los ajustes hedónicos en la inflación?
Los ajustes hedónicos de la inflación son una técnica estadística utilizada en la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para ajustar los cambios de precio de un producto basándose en las mejoras o cambios en su calidad. En lugar de registrar simplemente el aumento nominal de precio, este método busca desglosar el precio de un bien en sus características componentes y estimar el valor de las mejoras técnicas. Es decir, si un coche cuesta 10.000 euros hace unos años y ahora cuesta 30.000 euros, pero se ha incluido una serie de ventajas como ordenador a bordo, múltiples ventajas de seguridad, dispositivos electrónicos, etc, la inflación computada es cero, porque se considera que las adicciones compensan la subida de precio. Al comprador le importa entre cero y nada las ventajas, pero no le queda más remedio que pagarlas y eso implica que no hay inflación reportada en la subida de precios de los coches, por esos “ajustes hedónicos”.
Así, nos encontramos con una economía que sigue creciendo al 3%, con una deuda que crece el doble y unos precios que no suben oficialmente, pero que en la cesta de la compra están disparados, perdiendo poder adquisitivo año tras año (teniendo que endeudarnos para poder seguir el ritmo). Puesto que la deuda no computa en el cálculo del PIB, nos encontramos con una economía productiva en claro decrecimiento, un poder adquisitivo disminuido, un endeudamiento masivo, pero un crecimiento sostenido de la economía en términos de PIB.
La desconexión que estamos viendo en la actualidad, solo es parte de este proceso, que nos lleva una sociedad mucho más pobre, donde los servicios lo son todo, entrando en una realidad tipo “Ready Player One”, la versión moderna de “pan y circo” de los romanos.
Estamos en camino de eliminar los puestos de trabajo, y para evitar un colapso social, crear una especie de renta básica, mientras nos mantienen distraídos con una IA dedicada al entretenimiento. La reducción de la economía real, se sustituye por racionamientos para “salvar el planeta” o dirigidos a sostener el bien común, priorizando los sectores esenciales.
Esta sería una economía futura digitalizada, en continuo decrecimiento por agotamiento de los recursos, pero donde la élite dirigente controla totalmente la opinión pública y fiscaliza las actividades, dedicando la escasa y menguante energía, a la producción esencial como la agricultura, minería, transporte público y defensa.
Perdonen este desvarío, he comenzado con la desconexión de los mercados y he acabado en una distopía. Pero es lo que estamos viendo desde hace tiempo y cada acontecimiento, nos acerca más a ese futuro ya no tan lejano.


Cuidado que se les va de las manos. Si Irán responde atacando los yacimientos de la zona, de poco servirá reabrir Ormuz. Ojo ...
https://www.zerohedge.com/energy/gulf-energy-reroute-iraq-restarts-ceyhan-pipeline-exports-iran-pushes-new-hormuz-transit
La televisión estatal iraní confirma que el yacimiento de gas de South Pars fue alcanzado por aviones israelíes, lo que supone una importante escalada del conflicto .
La televisión estatal iraní afirma que las fases 3, 4, 5 y 6 de South Pars fueron alcanzadas por ataques aéreos israelíes .
Puesto que han abierto el melón, atacando instalaciones de producción de gas en Irán, me pregunto si no es tiempo de pensar en la invasión terrestre de la isla de Kharg para el fin de semana, si ha llegado la infantería de marina a la zona.