Todo va muy bien ...
La gran mayoría de la gente no conoce los entresijos de la economía y geopolítica mundial. Bastante hacen con sobrevivir con ingresos que cada vez reportan menores compras, porque el poder adquisitivo sigue disminuyendo de forma generalizada en todo el mundo, consecuencia de una inflación más elevada que el incremento de los ingresos.
Pero los mercados bursátiles siguen marcando máximos históricos y los préstamos siguen fluyendo con agilidad, engordando la deuda mundial hasta extremos nunca vistos.
Como los diferenciales de la deuda de riesgo siguen bajo mínimos la sensación de peligro sigue desaparecida y la impresión general es que estamos mejor que nunca a pesar de las guerras en curso.
Los “profetas del apocalipsis” siguen (seguimos) fallando, porque el sistema aguanta sin fisuras y cada pronóstico errado es seguido con bromas en los mercados financieros.
Sin embargo, si uno se molesta en levantar las alfombras, la situación es dramática, con un grave empeoramiento en 2026. Si el agotamiento de los recursos y un endeudamiento brutal, advertían de una crisis civilizatoria tan pronto como en 2030, los acontecimientos de 2026, están agravando las malas condiciones iniciales presentes hasta 2025.
Es necesaria una revisión para comprobar que puntos están acelerando el futuro colapso, por más que sea imprescindible reconocer la extraordinaria capacidad para ganar tiempo de un sistema con un deterioro irreversible.
1º). Uno de los aspectos más relevantes que condicionan el futuro más próximo es la reversión en la tendencia a la caída de la inflación en 2020, seguida por un considerable repunte hasta 2023. Desde esa fecha hasta 2026, los tipos de mercado han aguantado bien, la presencia de una inflación que se resiste a descender a los niveles anteriores a la pandemia.
Pero el comienzo de 2026, ha reiniciado el proceso y ya tenemos muchos índices que están rompiendo resistencias o a punto de romperlas.
Con la muestra de EE.UU. es suficiente para dar una representación adecuada de los problemas inflacionarios que nos acosan.
Ayer se conoció el PIB trimestral de EE.UU. Un raquítico 1,5% pero separado en dos partes. El crecimiento nominal fue un 7,9% y por lo tanto al utilizar esta cifra para referenciar la deuda sobre PIB, obtenemos una descenso en la deuda/PIB, aunque la deuda bruta se ha disparado hasta los casi 40 billones de dólares. Lo que ha ocurrido es que el deflactor del PIB (cuanto aumentan los precios de todos los bienes y servicios producido por el país, sin contar las importaciones) ha crecido un descomunal 6,3% anualizado.
“Inflación altísima . El deflactor del PIB, que mide la inflación en toda la economía (consumidores, empresas y gobiernos), se disparó un 6,3% anualizado en el segundo trimestre. Sin ajustar por esta inflación altísima, el PIB en dólares corrientes aumentó un 7,9%. Pero ajustado por la inflación, el PIB real subió solo un 1,5%, según los datos del PIB publicados hoy por la Oficina de Análisis Económico.”
Lo cierto es que la inflación ha comenzado a crecer antes de 2026, como se puede ver en el gráfico, por lo que no podemos achacar a la guerra de Irán y la subida de los precios del petróleo, el inicio de las “hostilidades” en materia de inflación.
De hecho, el mercado de bonos ya estaba recogiendo este viraje, incluso en los tramos más largos (que no deberían verse afectados por las variaciones puntuales).
El gráfico de los bonos a 30 años USA es evidente. Desde Octubre de 2024 no ha dejado de subir y ya presenta máximos desde el año 2007. Todo esto a pesar de las bajadas del precio oficial del dinero (línea azul), que comenzaron en el mismo mes en que la rentabilidad del bono comenzó a aumentar con fuerza.
La inflación que afecta el bolsillo de los consumidores (el PCE de referencia para la FED) también se ha disparado al 3,8%, con una versión anualizada por encima del 5%.
Como se puede ver, la inflación ya no se puede considerar controlada, pero a pesar de ello, los BC insisten en esperar a subir los tipos oficiales, para no crear una recesión.
2º) Petróleo.
Aquí, el mercado está considerablemente peor que en el inicio de las hostilidades allá por finales de Febrero.
Se han unido tres frentes, el cierre del estrecho de Ormuz, la constricción del estrecho de Bab el Mandeb para el transporte de petróleo procedente de Arabia y los ataques en el mar Negro, inhabilitando los puertos rusos donde se exporta el petróleo ruso y de Kazajistán. El resultado combinado es mucho peor que cuando solo estaba afectado el estrecho de Ormuz y además, los inventarios de petróleo y productos se encuentran en mínimos históricos.
Contra lo que debería ser, el precio del petróleo sigue en zonas confortables, lejos de máximos, en torno a 85$, mientras los diferenciales de gasolina y diésel están en máximos históricos, consecuencia de la reducción mundial de la capacidad de refino.
El nuevo cierre de Ormuz, unido a la prohibición de exportaciones de gasolina y diésel por parte de Rusia, ha determinado una escasez en el mercado de derivados.
“El anuncio de Rusia del miércoles se produjo justo cuando se recrudecían los disturbios en Oriente Medio, tras la declaración de Donald Trump de que el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos había terminado. Los envíos de diésel y otros productos a través del Golfo se han reducido drásticamente debido a la amenaza de nuevos ataques iraníes en el estrecho de Ormuz.
El doble golpe a los suministros de diésel provocó que los precios mayoristas en Europa se dispararan, alcanzando su prima sobre el petróleo crudo un máximo de 60,70 dólares por barril el miércoles, mientras los operadores se apresuraban a hacerse con el suministro cada vez más escaso.”
A los cierres más o menos establecidos en Oriente Medio (estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb) se une el sistemático bombardeo de puertos y buques de exportación en el mar Negro, por parte de Ucrania.
“El consorcio del oleoducto del Caspio ha vuelto a cerrar sus puertas tras los ataques con drones ucranianos contra dos buques cisterna en el puerto ruso de Novorossiysk, en el mar Negro, según informó Reuters, citando a la empresa que opera el oleoducto.
Según el operador del oleoducto, los ataques con drones alcanzaron dos buques cisterna que cargaban en Novorossiysk, provocando un incendio en uno de ellos. Tras la difusión de la noticia, cinco buques cisterna con destino a Novorossiysk fueron desviados a Turquía y España, o cambiaron su estado a “en espera de órdenes”, informó Reuters. Este es el tercer cierre del oleoducto en un mes”.
Se desconoce con exactitud el descenso en la producción mundial de petróleo consecuencia de estas acciones, pero puede situarse entre 12-16 millones de b/d. Kepler nos da las últimas noticias sobre el paso por ambos estrechos.
Los inventarios mundiales están bajo mínimos y como referencia, los inventarios de petróleo (tanto comerciales como procedentes de la reserva estratégica) en EE.UU. están en mínimos desde 1984, cuando el consumo mundial era notablemente inferior.
712 millones, frente a los 1.195 millones de 2020. Insostenible.
3º) La guerra del mar Negro, Mar Azov está reduciendo las exportaciones de cereales de Rusia-Ucrania.
En un momento es que los fertilizantes escasean por el largo conflicto de Irán, Ucrania y Rusia han reducido sus exportaciones de cereales, debido a los continuos ataques mutuos, a puertos como Odessa en Ucrania y barcos rusos que transitan el mar Negro.
“Las exportaciones de cereales a través del mar de Azov se han paralizado por completo: como resultado, Kpler estima que se podrían perder hasta 6,5 millones de toneladas de potencial de exportación de trigo ruso en el segundo semestre de 2026”
Los índice relacionados están comenzando a subir con fuerza.
4º) Los inventarios de ácido sulfúrico están en mínimos (exportaciones de azufre del golfo Pérsico muy afectadas) y entre otros efectos, ya se habla de una reducción de la producción de cobre en Chile, para el segundo semestre, como consecuencia de la escasez de ácido sulfúrico.
Hasta IEA está lanzando advertencias.
“En su informe recientemente publicado, Global Critical Minerals Outlook 2026, la agencia con sede en París afirma que las perspectivas a corto y mediano plazo del mercado del cobre se han deteriorado drásticamente durante el último año:
A pesar de una ligera mejora en las perspectivas a largo plazo, las perspectivas de suministro a corto y mediano plazo parecen haber empeorado considerablemente. Las limitaciones en la disponibilidad de ácido sulfúrico representan un riesgo significativo para la producción de SxEW. Sumado a una recuperación más lenta de lo esperado tras las interrupciones en las principales minas y a un mercado ya ajustado, el mercado del cobre enfrenta importantes desafíos a corto plazo.”
A pesar de estas importantes consecuencias, el sistema sigue resistiendo, con los diferenciales de los bonos de alto riesgo subiendo ligeramente hasta el 2.87% desde el 2,78% anterior. El miedo no ha aparecido aún.
Los problemas, como se puede ver en los puntos anteriores, son enormes a corto plazo e irreversibles a largo plazo, pero los mercados siguen ignorando las consecuencias, porque consideran pasajeros estos efectos.
La razón es muy sencilla, la liquidez sigue siendo demasiado abundante y mientras queden inventarios (aunque sean mínimos), no vamos a ver una reacción negativa. En el despropósito que es la deriva hacia adelante, apoyándose en una deuda infinita, hemos eliminado la percepción del riesgo asociado a la escasez de recursos. A corto-medio plazo, solo la subida de los tipos de mercado puede desencadenar un colapso, pero la liquidez generada impide la corrección de los mercados. Así, la inflación sigue su ascenso, los tipos rompen resistencias, las deudas anegan el sistema sin ninguna intención de reconducirlas y la ganancia de tiempo hasta que la escasez de recursos agote primero los inventarios y luego provoque una recesión mundial, sigue dominando el día a día de los mercados.
Como nota al margen, hay que reconocer algo importante. Si bien en el largo plazo la situación de colapso es irreversible, a corto-medio plazo, la posibilidad del final de las guerras, crearía un ventana de oportunidad, donde el esfuerzo que se está generando por extraer petróleo-gas a toda velocidad, puede proporcionar un excedente temporal de fósiles, durante unos años.








He prohibido la intervención en los comentarios de Zackary, Carricoche y Hagen por 30 días. Mis avisos no han servido de nada y trato con esta medida de proteger la sección de comentarios.
Veremos si funciona ...
Esto es lo que preocupa a Trump. Ya está dispuesto a firmar lo que le pongan por delante, porque a pesar de sus bombardeos y bloqueos , no consigue liberar el paso por Ormuz. Ahora es cuestión de que Irán se lo vuelva a creer otra vez ...
https://oilprice.com/Latest-Energy-News/World-News/Hormuz-Tanker-Traffic-Stalls-at-Two-Month-Low-as-Attacks-Escalate.html
Analistas de empresas de seguridad y seguimiento de buques declararon esta semana a la BBC que las amenazas al transporte marítimo en el Golfo y el Mar Rojo han escalado hasta convertirse en la peor situación de seguridad desde que comenzó la guerra con Irán.
“En lo que respecta a la amenaza para el comercio de crudo, estamos en el peor período que hemos atravesado desde que comenzó esta crisis”, declaró a la BBC Matthew Wright, analista de la empresa de seguimiento de buques Kpler.