La crisis de la inflación y deuda.
Absortos en el seguimiento diario de los acontecimientos en el Golfo Pérsico, estamos perdiendo de vista algunos conceptos fundamentales en este siglo XXI.
Es evidente que vamos a sufrir una crisis de suministro (incluso si mañana se reabriera Ormuz, la logística retrasaría las entregas varios meses más) de varias materias primas importantes. Pero hay segundas y terceras derivadas que es conveniente analizar, porque nos afectan directamente.
La primera es el impacto en los precios de esa crisis de suministros. Estamos a punto de darnos cuenta que el dinero no vale nada, si no podemos conseguir determinados productos esenciales a ningún precio. Y esa desesperación es peligrosa, porque produce una lucha por lo esencial, cueste lo que cueste. Algunos lo lograrán , pero otros se quedarán sin nada, aunque ofrezcan todo el dinero del mundo.
Ya estamos llegando a ese punto de ruptura que los economistas nunca ven, donde el dinero no sirve. El balance oferta-demanda se suele equilibrar mediante las subidas-bajadas de precios, hasta que un bien escasea a cualquier precio. Entonces, el dinero sirve de poco o nada, pero genera una inflación persistente, hasta que se resuelve el problema que dio origen a la escasez.
¿Qué ocurre cuando no hay forma de resolver la escasez, porque el origen es geológico?
No corramos demasiado, porque todavía no estamos en ese punto. De momento, hay un cuello de botella en el estrecho de Ormuz, que va a ocasionarnos mucho dolor.
Ahora quería destacar unos gráficos que ilustran algunas cuestiones que no se han definido con sinceridad.
La inflación que se desató en los años 70 nunca se resolvió. No hemos tenido deflación desde entonces, porque las deudas han aumentado mucho más deprisa que el crecimiento económico. Es decir, si la base monetaria crece más rápido que el aumento de la actividad económica, estamos devaluando la unidad monetaria, proque cada vez existe más dinero persiguiendo bienes más escasos. La inflación resultante es algo natural.
Esta es la inflación acumulada en EE.UU.
La inflación ha seguido una tendencia lineal desde los años 70 hasta 2020. En 2020 algo se rompió y la inflación acumulada se ha acelerado. El comienzo del reinado del dinero fiduciario tras el final de los acuerdos de Bretton Woods, tiene un reflejo en el comienzo de la inflación persistente (algo que no existía anteriormente, donde se sucedían periodos inflacionarios con otros de reducción de los precios).
Y esta es la deuda total en EE.UU.
La deuda cogió el carril de aceleración hasta 2008, donde algo estalló e hizo frenar el aumento de la deuda. Pero poco antes de 2020, la deuda se disparó de nuevo y ya está entrando en esa fase de crecimiento exponencial.
Con estos dos gráficos ya podemos analizar las consecuencias en la deuda y la inflación, que tendrán los efectos de la crisis de Ormuz.
Primero, destacar que las presiones inflacionistas se habían renovado antes de la guerra de Irán.
“La peor inflación del IPP en seis meses desde agosto de 2022 (+5,3% anualizado). Tras múltiples recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, la inflación se dispara en todos los sectores: servicios, alimentación, energía y otros bienes.”
El gráfico no deja lugar a dudas. La inflación previa (índice de precios al productor) se ha disparado desde mediados de 2025 y eso con los combustibles bajo control.
Ahora viene un tsunami que, probablemente, va a elevar la inflación a cotas superiores a 2022.
Esto no sería muy grave, si no fuera porque afecta a los tipos de interés.
Para frenar la inflación es preciso desincentivar el consumo. Y la forma de hacerlo es subir los tipos de interés para frenar los créditos, limitando el acceso a determinados bienes y productos vía menor liquidez.
Claro esto tiene consecuencias muy graves. Normalmente causa una disminución del crecimiento económico y un aumento notable en las partidas de gastos financieros. Dado el endeudamiento público de EE.UU. (en quien estoy centrando el análisis), tienen dos graves problemas por resolver.
1º). Los tipos de mercado que se pagan para comprar los bonos estatales, van a subir con fuerza.
2º) La financiación ya no es tan fácil. Requerirá fuerte subidas de tipos para atraer a nuevos inversores y compensar el riesgo. Pero a su vez, este incremento de los tipos aplicado a una deuda enorme, provoca una espectacular subida en la partida de los gastos financieros.
De momento, esta semana, sin que haya ocurrido nada grave en los tipos, las colocaciónes de bonos han sufrido notablemente.
“Tras dos subastas de cupones desastrosas a principios de esta semana, hace unos instantes el Tesoro concluyó la última subasta semanal, en la que vendió 44.000 millones de dólares en bonos a 7 años. Puede que no haya sido tan mala como las dos anteriores, pero tampoco fue mucho mejor.”
Y todavía no hemos visto como afectará la subida de los precios del petróleo a la inflación.
Cada día que pasa con el estrecho de Ormuz cerrado, supone mucha más presión sobre los precios del petróleo, ante la mayor interrupción de la historia. Nadie tiene idea de las consecuencias que seguirán a este cuello de botella, que impide el suministro de petróleo, en un grado nunca visto.
EE.UU. tiene suerte de no depender del petróleo del Golfo, pero los precios sí le afectan. En la medida que el petróleo necesario no llegue a los mercados, podemos ver precios disparados, a pesar del fuerte control que ejerce la administración Trump para evitar una subida explosiva.
El exceso de deuda ha crecido muy por encima de lo necesario. Y una crisis en la inflación, amenaza con colocar el país , ante la mayor crisis de la historia. No se puede conjugar una inflación muy alta, unos tipos en consonancia y una deuda del tamaño que nos ocupa, porque los pagos financieros se volverían tan altos que generarían un círculo vicioso, al tener que emitir mucha más deuda solo para pagar los intereses, haciendo crecer la deuda total muy por encima de lo deseable.
Sí, estamos al borde del colapso ( en realidad, al borde de múltiples colapsos) y la gente sigue pensando que aquí no pasa nada.
Crisis de suministro (no solo petróleo, por supuesto), crisis inflacionaria, crisis de deuda, crisis bursátil y crisis inmobiliaria, es una sucesión indeseable.
Y si además de estas crisis, añadimos la ruptura de las cadenas de suministro, podemos imaginar el tipo de tormenta perfecta que tenemos delante.
El punto de no retorno está solo a unas pocas semanas de producirse, una vez que se desate la crisis en alguno de los sectores mencionados. Las retroalimentaciones harán el resto, haciendo imparable la sucesión de desastres.
Hemos estirado la cuerda demasiado tiempo, pensando que nunca se rompería. Hacía falta un detonante y vaya con el que han generado voluntariamente. No tengo ni idea si será posible pararlo en estos momentos, pero desde luego, si prosigue unas semanas más, será inevitable.
No entiendo en que momento de la historia se perdió la cabeza. Considerar un dinero (deuda) que es gratis “fabricarlo”, nunca puede ser solución a todos los problemas. Que hasta ahora no hayamos sufrido una crisis fiduciaria, no quiere decir que nunca se vaya a producir. Es más, resulta obvio que tarde o temprano este sistema saltaría por los aires, y ahora que tenemos la bomba en nuestras manos y ya ha explotado, todavía seguimos pensando que “nunca pasa nada” …






Cada vez parece más probable un ataque terrestre ...
https://www.zerohedge.com/geopolitical/trump-tells-iran-get-serious-about-negotiations-or-no-turning-back-wh-mulls-plans
El Pentágono sugiere apoderarse de las islas controladas por Irán en el Golfo Pérsico.
El Pentágono ha sugerido apoderarse de las islas de Larak o Abu Musa, controladas por Irán y ubicadas en el este del Golfo Pérsico, cerca de la entrada al Estrecho de Ormuz, a unos 64 kilómetros tanto de Irán como de los Emiratos Árabes Unidos, según fuentes consultadas por Axios. En entrevistas con Axios, funcionarios y fuentes familiarizadas con las discusiones internas describen cuatro opciones principales para un "golpe final" entre las que Trump podría elegir:
Invadir o bloquear la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán.
La invasión de Larak, una isla que ayuda a Irán a consolidar su control del estrecho de Ormuz. Este puesto estratégico alberga búnkeres iraníes, lanchas de ataque capaces de destruir buques de carga y radares que monitorean los movimientos en el estrecho.
La toma de la estratégica isla de Abu Musa y dos islas más pequeñas, situadas cerca de la entrada occidental del estrecho y controladas por Irán, pero también reclamadas por los Emiratos Árabes Unidos.
Bloquear o incautar los buques que exportan petróleo iraní en el lado oriental del estrecho de Ormuz.
El ejército estadounidense también ha preparado planes para operaciones terrestres en el interior de Irán con el fin de asegurar el uranio altamente enriquecido enterrado en instalaciones nucleares. En lugar de llevar a cabo una operación tan compleja y arriesgada, Estados Unidos podría realizar ataques aéreos a gran escala contra las instalaciones para intentar impedir que Irán acceda a dicho material.
Quark, de tu, de nuevo, excelente post, extraigo esta frase:
"Sí, estamos al borde del colapso ( en realidad, al borde de múltiples colapsos) y la gente sigue pensando que aquí no pasa nada."
Os invito a que pongáis los noticiarios de vuestra cadena favorita a mediodía, a la tarde, para ver la "Operación Salida" de Semana Santa. 17 millones de desplazamientos se esperan.
La banda del Titanic tocando otra pieza...que leches, yo les pido una de Robe ya que estamos.
(Si luego "no pasa nada" pues eso que ganamos, aunque eso ya no me lo creo ni yo)